Debemos decidir cómo queremos enfrentar la vida, nuestros problemas, inquietudes y desafíos, sin embargo el optimista vive más feliz.

Hola amigos. Recuerdo las palabras del historiador Deirdre McCloskey cuando indicó que por razones que nunca ha logrado comprender, a la mayoría de las personas le gusta escuchar que “el mundo se acaba”.

Además, es difícil argumentar en contra de este comentario, ya que a pesar de que a muchos nos parece que las cosas están mejorando, el pesimismo no solo es más popular que el optimismo, sino que los pesimistas parecen ser más inteligentes.

Es intelectualmente cautivante que a los pesimistas se les presta mayor atención y que a los optimistas a veces nos tildan de ser tontos, ingenuos o ilusos.

John Stuart Mills escribió, hace más de 50 años, que la persona más admirada no es la que ofrece esperanza, sino la que mantiene que todo está peor. Si usted dice que el mundo ha estado mejorando, lo pueden tildar de ignorante o insensible. 

Es curioso que cuando uno lee un libro que otras personas han leído, quien hace comentarios negativos sobre el libro, usualmente suena mucho más inteligente y con más profundidad que la persona que sencillamente dice lo leí y me gustó. El pesimismo parece profundo e intelectual, mientras que el optimismo parece superficial.

También los comentarios pesimistas tienden a generar mayor sentido de urgencia y de preocupación, mientras que los comentarios optimistas no te alarman y por lo tanto no tienen un gran impacto en tu forma de actuar y ver las cosas. 

El pesimismo también nos dice que las cosas no están yendo en la dirección correcta y esto te hace pensar que la vida es complicada y que todos tenemos problemas que enfrentar. Los comentarios pesimistas inmediatamente tienen eco entre las personas con las que estás interactuando, mientras que los comentarios optimistas tienden a pasar sin mayor relevancia.

El pesimismo genera una voluntad de acción inmediata: vende, compra, cierra, despide, etc., mientras que el optimismo sencillamente dice no te preocupes, mantengamos el curso y tengamos paciencia, lo que obviamente es fácil de ignorar porque no te mueve a actuar a corto plazo.

El optimista parece que te está vendiendo algo, lo bueno, lo positivo, el futuro, mientras que el pesimista parece que es alguien que se preocupa por ti y está sinceramente tratando de ayudarte.

El pesimismo toma mayor importancia cuando los temas tratan de dinero y política. El pesimista también tiene una base de análisis racional, analítica y puntual, mientras que el optimista no suena la señal de alarma de la misma manera.

Podemos filosofar ampliamente sobre los conceptos de optimismo y pesimismo, pero hay una realidad, que el optimista te hace la vida más agradable, más llevadera, te llena de ilusión y de energía positiva, mientras que el pesimista genera todo lo contrario. Recuerdo aquella frase famosa de que “cuando enfrentamos dificultades, hay personas que lloran y otras que venden pañuelos”.

Al final del día nos toca a cada uno de nosotros decidir cómo queremos enfrentar la vida, nuestros problemas, inquietudes y desafíos. Yo soy un eterno optimista.

Siempre veo el lado positivo de las cosas y la experiencia me ha demostrado que no hay mayor fuerza en el mundo que una actitud positiva, acompañada de iniciativa y compromiso para tomar decisiones y actuar. Gracias y hasta la próxima.

«El optimista te hace la vida más agradable, más llevadera, te llena de ilusión y de energía positiva, mientras que el pesimista genera todo lo contrario ».


RAMÓN ARIAS
Fundador y Presidente de Inter-American Management Consultants.
rarias@iamcgroup.com