EN PANAMÁ DIARIAMENTE SE PRODUCEN 4,800 TONELADAS DE BASURA; 2,500 DE ELLAS SOLO EN LA CIUDAD. ESTAS ESTIMACIONES CONVIERTEN AL PAÍS EN EL SEGUNDO MAYOR PRODUCTOR DE BASURA PER CÁPITA DE LA REGIÓN, SOLO POR DETRÁS DE CHILE, SEGÚN UN INFORME DEL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO (BID).

La forma en la que actualmente producimos y consumimos debe ser cambiada según el concepto de economía circular, basada en la “extracción-producción-consumo-desperdicio”. Un ejemplo es el aceite de los automóviles, que se ha logrado convertir en un insumo para la industria del cemento.

Lo que era un residuo contaminante, vertido en las alcantarillas, ahora se recolecta. Es un insumo para otro proceso productivo. Así se empiezan a cerrar los ciclos, bajo la práctica de reparar, reciclar, reutilizar y refabricar.

Es un modelo cuya adopción está supeditada a un cambio de paradigma social. Los países con ingresos medio-alto y alto son los que más desechos generan, pues cuentan con un modelo de negocio en el que el objetivo principal es aumentar el consumo. Por su parte, la economía circular busca darle prioridad al uso y no tanto a la propiedad.

Con este modelo económico se promueve la reutilización de materiales para crear nuevos productos, reparar y reciclar. Se limita, además, el consumo de energía requerida en la producción de nuevos productos y en la eliminación de residuos que terminan en los rellenos sanitarios, ríos y mares.

PANORAMA

En el marco del XIV Simposio Internacional de Sostenibilidad “Hacia un modelo de producción y consumo sostenible: Economía Circular”, Nelly Rangel, Presidenta de la Comisión de Ambiente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), explicó que en nuestro país no existen políticas públicas efectivas de separación de residuos y de recolección de residuos de manera diferenciada, hecho que dificulta el correcto funcionamiento de la economía circular.

“De nada sirve que la comunidad separe sus residuos, si cuando llega el carro del aseo, lo mete todo en el mismo lugar”.

En 2012 el Banco Mundial presentó un estudio que indica que en el mundo se generan alrededor de 1,300 millones de toneladas de desperdicios sólidos al año; este número se espera que se incremente a 2,200 millones de toneladas para el 2025.

Estos desperdicios son una gran fuente de metano, uno de los gases de efecto invernadero más perjudiciales para el medioambiente y para el ser humano. Mejorar el manejo de residuos debe ser un área importante dentro de la planificación estratégica del país.

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Durante el simposio también se anunció la creación del Centro de Economía Circular de Panamá.

Este integra el compromiso SIP, Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) y Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) por un modelo productivo amigable con el ambiente. “Somos un sector que tiene una participación relativa con el agro de 7% en el producto interno bruto (PIB), pero ambos, el industrial y el agro, generan más del 20% del empleo de la economía nacional.

Esto nos da una idea de la importancia de generar políticas públicas encaminadas a seguir impulsando los desarrollos productivos para el impulso socioeconómico y que la economía circular debe ser una política de estado”, expresó Aldo Mangravita, Presidente del SIP.

Durante el Foro Mundial de Economía Circular, se indicó que la adopción de este modelo podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en algunos sectores entre 79% y 99%.