LA INGENIERA INDUSTRIAL Y EXPRESENTADORA DE TELEVISIÓN NOS CONTÓ LA EXPERIENCIA QUE VIVIÓ JUNTO A SU FAMILIA CON EL VIRUS DEL COVID-19.

Julissa Lobo, expresentadora de televisión y ejecutiva de ventas para una conocida empresa de delivery del país, resultó positiva de COVID-19 a finales del pasado mes de junio.

Como la mayoría, trabajaba en casa mientras cuidaba de sus dos hijos y casi nunca salía. Sin embargo, su esposo sí debía trabajar fuera de casa, por lo cual está 90% segura de que esta fue la forma en la que contrajo el virus.

«Todavía estamos confundidos, él tenía síntomas, se realizó un procedimiento dental y pensábamos que se sentía mal por eso. Luego yo comencé con los síntomas. Nos cuenta que de ese día cuando la diagnosticaron, «todo el hospital se acuerda… porque lloré como una María Magdalena, estaba nerviosa, histérica y uno no lo cree hasta que le toca y llega ese momento. Es muy difícil asimilarlo con tantas noticias y cosas que uno ve…».

¿Qué fue lo primero que pensó cuando lo supo?

«En ese momento, lo que más me pasó por la mente fue la salud de mis hijos. A ellos no se les había realizado la prueba y no paraba de llorar».

¿Cómo pasó ese periodo de aislamiento?

“Estuvimos en casa, tomamos todas las medidas. Al día siguiente del diagnóstico, nos confirmaron que el niño de tres años había salido positivo, él tuvo que quedarse con nosotros aislado. El niño más grande se quedó con la nana, nos adecuamos 14 días, fuimos rigurosos con la desinfección, tuvimos que educarlo a él, por medio de videollamadas, de que tenía que cuidarse, de que estábamos enfermos».

¿Qué síntomas experimentó?

«Fiebre, malestar de garganta, pérdida de gusto y olfato. Lo más grave fue dolor de pecho, una presión que me llevó al hospital al tercer día, y me indicaron que podía ser un inicio de neumonía. Me dieron un tratamiento para hacerlo en casa, aunque sí me tuvo nerviosa todo el tiempo que duró, era un síntoma debido a la inflamación de los pulmones».

¿Lo más difícil?

«La parte emocional y el estrés. Tener que aislarme de mi hijo mayor, tener a mi hijo menor contagiado… lo revisaba a toda hora, que no tuviera síntomas, porque, gracias a Dios, fue asintomático.

¿Qué le enseñó la enfermedad?

«No solo en los 14 días, sino la pandemia en general, me ha hecho valorar a mi familia, protegerla, quererla. Tuve contacto días antes, y yo no me perdonaba si hubiesen salido positivos… Me arrepentí mil veces de haberlos visitado, en la espera de sus resultados. Esa preocupación y protección me hizo entender muchas cosas. Pensaba que jamás se me iba a pegar… nunca me pasó por la cabeza que me iba a dar… ves que todo se sale de control».

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