Construir un futuro apasionante no es un capricho, sino una necesidad, ya que no solo nos permite alcanzar nuestros objetivos, sino ser partícipes de nuestro crecimiento con una contribución que da sentido a la vida.

Los japoneses cultivan unos árboles llamados bonsáis. Son hermosos y formados perfectamente, aunque apenas miden unos centímetros. En California encontramos la especie arbórea más gigante, la secuoya, con ejemplares de 83 metros de altura por 31 de circunferencia, y una edad aproximada de 2,200 años.

Es el organismo vegetal más voluminoso del planeta, tan grande que puede producir suficiente madera para construir 35 casas de cinco habitaciones.

Cuando el bonsái o la secuoya son semillas, pesan de 0.03 a 0.05 gramos.

La causa de su diferencia de tamaño se debe a que desde que la punta del bonsái se asoma sobre la tierra, los japoneses podan y sujetan sus ramas con alambres, y recortan sistemáticamente sus raíces, frustrando su crecimiento. El resultado: una hermosa miniatura.

Sin embargo, cuando la semilla de la secuoya cae en una tierra rica en minerales y es bañada por la lluvia y los vigorosos rayos solares, el resultado es un hermoso y gigantesco árbol.

Tomo la relación de tamaño entre estos dos árboles como una relación de vida, porque, al igual que las semillas del bonsái y la secuoya, todos nacemos con un potencial por desarrollar ilimitado. 

Cada uno de nosotros esconde en su interior el poder necesario para convertirse en una gigantesca secuoya, pero, una vez que empezamos a germinar, comenzamos a recibir el tratamiento para convertirnos en un bonsái.

Y es que, desde nuestra infancia, la frase que más escuchamos y grabamos en nuestro subconsciente es «No se puede». Y, de tanto repetirnos «No se puede», nuestros sueños se van quedando pequeños y empiezan a parecernos inalcanzables.

Esos niños soñadores, entusiastas y aventureros que éramos antes poco a poco se van convirtiendo en hombres y
mujeres bonsái.

Todos tenemos capacidades para convertirnos en algo mejor de lo que somos, que han sido puestas dentro de nosotros como una semilla y en nuestra mano está regarla y abonarla, o bien ignorarla y no permitir que se desarrolle.

La vida es muy sencilla, nos desafía diariamente a desplegar plenamente nuestras capacidades y es nuestra elección aprovechar las oportunidades que se nos presentan.

La clave está en esforzarse día tras día con una actitud enérgica y apasionada.

Crecer es una decisión. Si quieres que tu organización crezca, debes crecer como líder.

Si quieres tener mejores hijos, debes convertirte en su mejor ejemplo.

Si quieres que otros te traten con bondad, debes desarrollar mejores destrezas con la gente.

No hay un método seguro para hacer que mejoren las demás personas o tu ambiente. Lo único que realmente puedes mejorar es a ti mismo.

Cuando lo haces, empiezan a suceder cosas extraordinarias. Nuestra vida es producto de nuestras decisiones, no de las circunstancias. Es necesario entender cómo la construimos y tomar conciencia de que lo que nos limita no es ella, sino la forma como le respondemos.

QUÉ HACER

1- Ponte objetivos grandes y desafiantes que te inviten a dar lo mejor de ti. Pregúntate qué deseas conseguir en la vida si fuese imposible fracasar.

2- Descubre cuáles son tus «No puedo» limitantes y reemplázalos por «Sí puedo»,«Yo puedo», «Yo soy capaz», y aborda las cosas de modo diferente al acostumbrado.

3- Escoge un entorno saludable y rodéate de personas positivas que te ayuden a alcanzar tus sueños.

4- Evita la mediocridad. Jamás te contentes con lo bastante bueno de la milla extra. La diferencia entre ser una persona ordinaria y ser extraordinaria es ese pequeño extra.

5- Actúa de inmediato. No termines hoy el día sin haber realizado una acción, por pequeña que sea, que te ponga en marcha en la dirección de tus sueños.

Dios ha puesto en tu interior semillas más grandes que las de la secuoya, ten confianza en Él y dedícate a hacerlas crecer. La Biblia dice:«Todo el que confíe en Él no será jamás defraudado».

«La importancia en la vida es aspirar a algo grande y poseer la aptitud y tenacidad para alcanzarlo».


AZAEL PITTI
Presidente de Azael Pitti Training. Consultor y Conferencista.
az@recursoshumanosapt.com