Halley Froehlich es la autora de un reciente estudio que, por primera vez, establece las ventajas cuantitativas del cultivo de algas para hacer frente a las emisiones de carbono. Según esta científica marina, con plantarlas en un 0.065% de los océanos, se podría neutralizar las emisiones del sector agrícola.

De momento, esta especie vegetal se cultiva en pequeña escala, para ser usada en las industrias alimentaria, farmacéutica y cosmética; no obstante, la comunidad científica se ha mostrado escéptica en cuanto a plantarlas, cosecharlas y depositarlas en las profundidades del mar , convirtiéndolas en una fuente de dióxido de carbono casi perenne.

Esto es precisamente lo que propone Froehlich, quien asegura que cultivarlas en el 3.8 % de la costa californiana es suficiente para combatir las emisiones de agroindustria estatal, de 50,000 millones de dólares. El resultado de sus pesquisas fue publicado en la revista especializada Current Biology.

La investigadora de la Universidad de California es consciente de que hay un inconveniente en este planteamiento: todavía no existe tecnología suficiente para que las algas permanezcan en lo profundo de los océanos, pero confía en que su propuesta generará un debate amplio sobre el tema.

Este estudio, realizado en Estados Unidos, se suma a otras iniciativas mundiales que buscan convertir a las algas en aliadas para contrarrestar el daño ambiental global. El proyecto Algared+, liderado por la Universidad de Córdoba (UCO), en España,  es uno de ellos.

Las investigaciones de este consorcio, que reúne a varias universidades, empresas y laboratorios, reporta avances, como el descubrimiento de reacciones químicas de estos organismos, que les ha permitido ampliar su comprensión de cómo asimilar el nitrógeno. Profundizar en este conocimiento permitirá, en un futuro, fabricar fertilizantes más eficientes y sostenibles con el medioambiente.

Hasta el momento, las algas han sido usadas para contrarrestar la desoxigenación y regular los nutrientes de la fauna marina en diversos países. También son utilizadas para fabricar biocombustible.