Moisés Zebede
Considerado uno de los especialistas más importantes del país en Alergología e Inmunología, su visión humanista de la atención médica y familiar le ha ganado un lugar especial entre pacientes y colegas.
Siempre sonriente, el señor que “medio Panamá conoce” como dicen sus allegados, recibió a Mundo Social en la intimidad de su hogar. Un apartamento amplio y familiar, donde además del mobiliario elegante, hay fotografías y juguetes de sus nietos, y regalos hechos por sus pacientes. Pero ni allí el prestigioso Dr. Moisés Zebede escapa de la agenda. Su teléfono celular no para de timbrar, mientras él no pierde ni un ápice de la conversación. Aparece su esposa Marlyn Djemal de Zebede, riendo de buena gana al verlo entre productores y periodistas. Se despide, tiene mucho que hacer, mientras su compañero se queda para hacer un poco de historia.
Entre estudios y diagnósticos
El Dr. Zebede se graduó de bachiller del Colegio La Salle en la provincia de Colón, donde nació. Desde muy joven mostró vocación por servir y ayudar, como cuando fue líder y organizador del Movimiento Juvenil Judío Macabí y Secretario de la Asociación de Estudiantes de Medicina. Proactivo y con grandes iniciativas.
Nunca deseó ser comerciante, como muchos pensaban que sería. En cambio, en un período de 15 años, estudió la carrera de medicina; realizó el internado en la Caja de Seguro Social y Hospital Nicolás Solano en La Chorrera; se especializó en Pediatría y terminó un Postgrado en Alergología e Inmunología en Georgetown University Hospital en Washington, D.C. Hasta el 2007 fue Jefe del servicio de Alergología Pediátrica de la Caja de Seguro Social. Fue Presidente de la Asociación Panameña de Alergia e Inmunología Clínica. Ha sido invitado como profesor a múltiples países, a dictar conferencias.
Durante su larga carrera ha recibido innumerables reconocimientos. Entre los más significativos para él y su familia, está el otorgado por The American College of Allergy Immunology, que le dio el título de Honorary Distinguished Fellow. Galardón dado a muy pocos médicos latinoamericanos. El Ministerio de Salud lo nombró Embajador del Asma en Panamá, por la labor educativa al paciente y familiares con alergia y asma. Además, galardón del Ministerio de Educación por los años dedicados a educar a los maestros, y profesores de educación física, en el campo de las Alergias y el Asma.

¿Qué ha significado para usted dedicarse a la especialidad de Alergología y Asma? “Mi trabajo como médico es mi pasión. No es un trabajo, es una forma de vivir, poder ayudar a la gente a sentirse bien, a respirar bien y que estén sanos. Es la alegría de mi vida. Al llegar a Panamá en 1986 como especialista de Alergias y Asma, tuve la oportunidad de cambiar muchas cosas. Una de ellas fue introducir el nebulizador por primera vez en Panamá, ya que el asma en ese tiempo se trataba con inyecciones de adrenalina, con todos los efectos adversos que esto causa.
En cambio, con el nebulizador los pacientes respiran mejor, sin tantos efectos secundarios. En 1987 instituimos la Fundación de Padres de Niños Asmáticos, en donde iniciamos los primeros seminarios de educación a los padres, niños, familiares, maestros y toda persona relacionada con la enfermedad.

Éstos le cambiaron la vida a muchos. Igualmente realizamos los primeros programas radiales de educación sobre este tema junto a Manuel Nuñez, dándoles la oportunidad a todos los oyentes a nivel nacional que aprendieran, por este medio de comunicación, acerca de las alergias y asma, y de cómo se previenen y controlan los síntomas. También llegamos a las escuelas a enseñarles al personal docente y administrativo cómo manejar a un niño con esta patología en la escuela. En conjunto con la Alcaldía de Panamá, en el 2006, iniciamos los primeros campamentos de verano para niños con estas enfermedades. Allí les enseñamos a competir para lograr ganar medallas de oro a pesar de su padecimiento. Muchos de ellos compitieron a nivel internacional representando a Panamá”.
¿Cuál ha sido su mayor logro como médico? “Que gracias a todos mis pacientes, he aprendido a valorar la vida como el más grande tesoro de la existencia y esto me ha hecho ser una persona feliz y realizada”.
¿Cómo se mantiene actualizado en el tema? “Viajo a dos congresos importantes al año en el campo de alergia y asma. Leo y recibo todas las publicaciones mensuales del tema, dicto charlas a nivel nacional e internacional lo cual me obliga a estudiar y actualizarme”.
¿Qué recomienda a los panameños para que se cuiden mejor en el aspecto de alergias y tratamiento del asma? “Lo más importante en esta especialidad es la educación, la educación y la educación. El asma y las alergias son padecimientos crónicos, tanto los familiares como los pacientes deben conocer y entender a fondo de qué se trata. Al lograr esto, se evitarán pérdidas de días escolares para los niños y de trabajo para los familiares, y se podrá vivir una vida plena sin enfermedad”.
¿Cómo es un día de su agenda diaria como médico? “Desde que amanezco hasta que me acuesto, hasta altas horas de la noche, estoy pendiente de mis pacientes y recibiendo llamadas y atendiendo todo tipo de consultas médicas, tanto de pacientes como de amigos, familiares y conocidos.
No siempre son cosas de mi especialidad. Estos últimos años se me han sumado las labores que desempeño como Director Médico del Hospital Punta Pacífica, que también me absorbe grandemente. Sin embargo, todos los días trato de almorzar con mi esposa, a veces con mis hijos y nietos, y también procuro compartir horas de la noche en casa con ellos. En mi horario diario hago rondas a pacientes hospitalizados y atiendo en mi consultorio una agenda bastante apretada”.
La gran tropa
Para el Dr. Zebede, la familia es una columna fundamental. “Mis hijos son la Arquitecta Nora Zebede de Setton e Ilan Setton; Dr. Salomón Zebede e Hila Israel Zebede; Rachel Zebede de Eisenman y Dovi Eisenman, y el más chico Teófilo Zebede, mi bebé”. Cuando finaliza en este punto, ríe mucho porque el “bebé” tiene 21 años, estudia y trabaja. “Para ir de vacaciones, hacemos un súper viaje para que todos disfrutemos en familia. Cada año escogemos algo diferente, los nietos son parte de la decisión de dónde vamos y qué hacemos”. También en el plano familiar es un momento de gran satisfacción.

Además de que sus hijos son profesionales, lo hicieron abuelo de ocho nietos entre 5 meses y 6 años de edad: Salomón Setton Zebede, Leah Setton Zebede, Moisés Setton Zebede, Gabriel Setton Zebede, Debbie Eisenman Zebede, Moisés Eisenman Zebede, Marlyn Eisenman Zebede y Moisés Zebede Israel. “Me dicen “abuelo burundanguero” porque saben que me gustan mucho los chocolates, las pastillas, el dulce... Mi esposa y yo nos pusimos a dieta, pero los nietos nos decían que mejor hoy comiéramos las burundangas y mañana comenzáramos con eso”.
¿Qué significa la familia para usted? “Para mí es una prioridad de mi vida. Como ya le digo, trato de pasar el mayor tiempo que puedo con ellos. Me esfuerzo por que sea con frecuencia. He sido bendecido por Dios con unos padres ejemplares, hermanos comprensivos, una esposa que ha sido mi apoyo e inspiración y mi complemento en todos mis éxitos y en toda mi vida. Hijos que solo me han llenado de orgullo y satisfacciones, cada uno más bello y especial en mi corazón; amigos especiales en nuestras vidas y parte de nosotros”.
¿Qué ha inculcado en sus hijos en cuanto a valores y maneras de ver la vida? “Soy una persona que creo en el ejemplo. Mi esposa y yo hemos tratado de vivir una vida basada en los más altos valores morales. Nos hemos esforzado siempre en ayudar al prójimo y hacer el bien. La mayor herencia que le entregamos a nuestros hijos es este ejemplo y una educación formal a cada uno”.
¿Alguno de sus hijos ha seguido sus pasos como médico? “Sí, el segundo: Salomón. Todo el tiempo me decía que iba a ser doctor, y mi respuesta siempre fue que no, pero hoy me doy cuenta que lo único que él veía era mi vida como médico. Él pasaba visitas hospitalarias conmigo, me acompañaba a los congresos; y cuando se graduó de médico fue con las más altas calificaciones. Me comunicó que no quería ser Alergólogo sino Ginecólogo, yo estaba claro en que él tenía que ser lo que él quería.
Yo escogí mi camino, él debía elegir el suyo. Actualmente está terminando su residencia en Ginecología y va a ser un excelente médico, ya que todo lo hace con pasión y dedicación. Me siento orgulloso de él porque además de ser un buen médico, tiene una de las cualidades más importantes en el ser humano, el don de gente que ha heredado de su abuelo Salomón, del cual lleva su nombre”.


