Rubén y Mauricio de la Guardia
En una amena reunión se convirtió nuestro encuentro con padre e hijo. La informalidad, el respeto y el amor entre ambos, lo compartimos durante las horas que estuvimos con ellos.
“El secreto del buen hablar, es saber escuchar”. Don Rubén de la Guardia “Sin duda que con familia y con salud uno puede alcanzar cualquier meta”.
Era sábado por la mañana cuando llegamos a la residencia de don Rubén de la Guardia Con una amplia sonrisa nos recibió e inmediatamente iniciamos una plática que, conforme fueron pasando las horas, estuvo llena de anécdotas y experiencias que marcaron su vida.
La cita también era con su hijo Mauricio de la Guardia, que al llegar se unió al tema de ese momento: un torneo de tenis donde Nadal se estaba debatiendo por un nuevo título. “Mi padre y yo compartimos la pasión por el deporte”, acotó Mauricio.
Y es que el placer de sentarse a ver un partido de béisbol, baloncesto, fútbol o cualquiera disciplina es parte de la relación entre ellos, pasión heredada del abuelo de don Rubén, don Ernesto “Neco” de la Guardia, quien es considerado uno de los padres del deporte nacional, por el gran aporte que hizo en este campo. El gimnasio Kiwanis de El Chorrillo llevó su nombre por varios años.
Cabeza de familia La vida de don Rubén de la Guardia se basa en una frase “La vida sin amor no vale nada”. Con ella, él resume la esencia de ser esposo, padre, abuelo y amigo. “El amor y la felicidad son una mancuerna. Trata siempre de hacer lo bueno y verás que llevarás una vida feliz”, nos dice.
“El secreto del buen hablar, es saber escuchar”. Don Rubén de la Guardia
Esta sencilla fórmula fue aprendida de su abuelo y su padre, y que ha puesto en acción cada día y se la ha transmitido a su familia. También recordó que ellos siempre le mencionaban que la honestidad era vital para lograr las metas. “Mi abuelo y mi padre fueron hombres muy trabajadores, me decían que el hombre honrado siempre tendrá éxito en todos los aspectos de su vida”.
Don Rubén, un hombre con sentido del humor, pero también con un carácter enérgico, y nos expresó que con el paso de los años ver a sus hijos crecer, y desarrollarse como profesionales y padres de familia, le suman felicidad a su vida. La relación con cada uno de ellos ha sido según sus propias palabras formidables y acota muy emocionado “Siempre les dije a mis hijos que el mejor regalo que me podían hacer en la vida era que estudiaran y hoy me siento orgulloso porque cada uno me dio esa gran satisfacción. Además el poder reunirlos todos los miércoles, con sus familias, para cenar en mi casa es una grata experiencia que me nutre a mí y a mi esposa. Imagínate ahora ellos son los que nos regañan... la verdad es que me gusta asesorarme con ellos, especialmente en decisiones que debemos tomar o de algún viaje que queremos hacer”.
Don Rubén es padre de Gisel, Diana y Mauricio. Al preguntarle si considera que existe una diferencia
Rubén y Mauricio de la Guardia
En la educación y crianza de un hijo y una hija, fue muy honesto en decirnos “En el mundo entero cuando vas a ser padre piensas en tener un varón como primer hijo, pero a mí me sorprendió, no con una sino dos hijas antes de tener el varón, estoy supremamente orgulloso de mi hijo, de sus logros. De mis hijas ese cariño, preocupación, y atención que me dan, me deja sin palabras para expresar lo importante que son en mi vida. Recuerdo cuando nació la primera, me pasé varias noches mirándola por miedo a que le pasara algo. Dios le dio a la mujer un don maravilloso. Vuelvo a la palabra de siempre: amor. Dios me dio la gracia de conocerlo a través de mis tres hijos”.
Una herencia arraigada
En la relación de Mauricio de la Guardia con su padre siempre ha prevalecido la buena comunicación. “Mi padre siempre ha sido una persona muy moderna y nos crió en un ambiente holgado, relajado, donde teníamos que cumplir con nuestros estudios y responsabilidades. Siempre nos hizo sentir que éramos una familia, en donde todos somos iguales. De jóvenes nos regañaban bastante, ahora se han invertido, y nietos e hijos pasamos la mayor parte del tiempo diciéndole qué hacer y ellos se divierten”, expresa Mauricio y añade: “A mi padre le gusta bromear, nos hablamos en esa forma aún cuando hay temas serios lo hacemos de forma informal y cercana. Y lo importante es que siempre está pensando en ayudar, es una relación muy bonita que trataré de imitar con mis hijos.
¿Qué considera ha sido lo más importante que le enseñó su padre?
“Sin duda que mi padre con su actuar nos enseñó la honestidad y la gratitud, es una persona muy trabajadora que nos inculcó ponernos objetivos y no ceder hasta que los logremos. Las cosas se hacen bien la primera vez, nos lo ha dicho desde siempre”.
RUBÉN DE LA GUARDIA
Esposa: Arianne Linares de de la Gaurdia
Hijos: Gisel, Diana y Mauricio de la Guardia
Estudios: Washington D.C. – Strayer College of Accountancy Bachelor y Master Degree in Business Administration.
Rubén y Mauricio de la Guardia
¿Si tuviera que definir a su padre, qué nos diría de él? “Mi padre refleja todo lo que él ha querido que nosotros veamos en él. Primero la importancia de la familia, él está pendiente de cada uno de nosotros. Siempre está en contacto, si hay que buscar a un nieto, él es el primero que se ofrece. Para él su familia es lo primero, de lo contrario no habría una razón de existir”.
¿Qué quisiera transmitirles a sus hijos? “Lo mismo que él me ha transmitido a mí, primero la educación, después que formen una familia, que crean en ellos, que sean hombres de bien y que crean en el futuro y en su país”.
En cuanto a los valores sociales, ¿qué considera debe reforzar nuestra sociedad? “Como panameños deberíamos empezar a incrementar el respeto, si consideramos a los demás y le damos la oportunidad de que se desarrollen, que hagan su trabajo, que respetemos lo que los demás hacen, podremos compartir más en sociedad. Hoy en día vemos que la sociedad está algo distraída, se podría decir que se han perdido los valores, pero nunca es tarde para comenzar, para hacer el esfuerzo. Es una responsabilidad de la empresa privada, el gobierno, la sociedad y las organizaciones civiles. Somos un país grande y podemos superarnos mucho más”.
MAURICIO DE LA GUARDIA
Esposa: Marelissa Bernal de de la Guardia.
Hijos: Cristina, Alexandra y Enrique de la Guardia.
Estudios: University of Tulsa. Cargo: CEO Internacional de Seguros.
“Mi padre es un modelo, como lo fue su padre y su abuelo y él hoy día representa para la familia, la persona para imitar”.




