Tal ha sido la influencia del tiempo sobre nuestras mentes, que grandes civilizaciones buscaron una forma concreta y conceptual del tiempo, de manera que el hombre como raza calmara sus ansias y continuara manejando el tiempo a través del conocimiento pleno.
¿Qué pensaban los griegos? Que el tiempo y los ciclos estaban estrechamente relacionados, como dos entidades que inevitablemente debían estar juntas y que se retroalimentaban, todo lo existente en el cosmos llevaba un proceso de transformación y el ciclo lo indicaba, finalmente todo se desvanecía para regresar a su estado inicial.
Para Aristóteles, el universo era un ente eterno, sin principio ni final, por lo tanto el concepto del tiempo no tenía lugar; para los cristianos el tiempo es un ente lineal que posee un principio y un final inevitables. En la época donde el racionalismo era la herramienta del hombre, Isaac Newton afirmaba que el tiempo se desarrollaba independientemente de los acontecimientos del ser humano y terminando por Emmanuel Kant que veía al tiempo como una simple invención de la mente humana.
Sin embargo, tantas teorías aún no satisfacen la curiosidad que perseguía a más de un intelectual, haciendo del concepto del tiempo un asunto pendiente. ¿De dónde podemos partir? De acuerdo a varios científicos el punto de inicio fue el “Big Bang”. Hace más de 15.000 millones de años, un estallido completo del universo, cuya duración fue de 1 segundo, le dio forma a todo lo existente y continúa expandiéndose en lugares inimaginables dándole al concepto del universo calificativos de “infinito” e “inexplicable”.
Aún partiendo de la teoría del Big Bang, nos quedarían unas incógnitas más: ¿Qué existió antes de esa explosión?, ¿Cuál fue la etapa previa? ¿Existió tal etapa en algún momento? ¿Se puede aplicar el concepto de tiempo a algo eterno si retomamos las concepciones de Aristóteles?
Muchas preguntas, pocas respuestas. Sin embargo, lo que se puede decir, y tomando en cuenta la historia de la humanidad, es que el tiempo es el principal expositor de las transformaciones de las circunstancias, de la vida, de los seres vivos y de todo lo existente. De por sí, la existencia es una dinámica inevitablemente movible, nada queda igual, si tomamos en cuenta los conceptos griegos.
“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.”
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.
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